lunes, 4 de octubre de 2010

El capricho de la semana...bailarinas bicolor de Chanel

Cuando hablamos de Chanel, hablamos de algo más que de un capricho y aunque las bailarinas bicolor sean mi elección favorita para esta semana quiero aprovechar la ocasión para explicaros cómo se llevan a cabo estos zapatos paso por paso.


Mademoiselle Chanel además de crear el petite robe noire o el bolso capitoné, pensó un calzado que se ha mantenido a la última durante 50 años: los zapatos bicolor.


Coco Chanel necesitaba cuatro zapatos para dar la vuelta al mundo, así que diseñó varios modelos del mismo zapato para acompañar todo el vestuario simplemente modificando el color de la puntera; Azul marino para el verano, marrón para ocasiones informales, dorado para la noche y negro para cualquier ocasión. Yo digo que  sólo necesito uno, la bailarina bicolor de Chanel.


Convertido en objeto de deseo entre las celebrities como Brigitte Bardot, Vanessa Paradis, Carlota Casiraghi... el zapato bicolor está inspirado en el calzado masculino de los años 20 y 30. En esta época,  los deportes de hierba como el golf o el tenis estaban de moda y la punta oscura disimulaba las antiestéticas manchas.



Según Monsieur Massaro, el zapatero que, junto a su padre, creó del modelo de zapato bicolor para Chanel en 1957, el zapato bicolor estilizaba la pierna. Por un lado, la punta negra acorta el pie y, por el otro, el color claro (beige o blanco) alarga la pierna.

Tras pasar por centenares de manos delicadas y más de cincuenta operaciones para su fabricación, a día de hoy y bajo la dirección artística de Karl Lagerfeld, la firma bicolor continua fabricando estos pequeños tesoros que se envuelven en papel de seda y se colocan dentro de cajas negras con el logo de la firma para ser enviados a las tiendas de todo el mundo.

Todo comienza en Lombardía, epicentro histórico del calzado de lujo, en donde unos artesanos dan forma desde 1957 a estos exclusivos zapatos.



Lo primero es elaborar una horma tridimensional de plástico que da lugar al volumen del zapato, la punta y la comodidad. La precisión y la alta minuciosidad son imprescindibles para lograr la obsesiva exigencia de confort digna de la mismísima Coco.

La horma se cubre con un envoltorio que se adhiere a la perfección y que no puede tener pompas ni pliegues. A partir de aquí, se realiza el diseño técnico a mano alzada, o por ordenador y se obtiene una primera visión del modelo en tres dimensiones. A continuación, el papel se despega y se estira sobre una superficie plana para obtener el diseño en 2D. Como resultado obtenemos el patrón.




El corte de la piel, que suele ser cabrito o cordero, se selecciona según el patrón. En ocasiones se utiliza el cuero de becerro, el satén, la piel de cocodrilo, de lagarto y de avestruz, el denim o el tweed.

Con un metro cuadrado de piel, se fabrican cinco pares de bailarinas. Este trabajo se realiza a mano con una cuchilla o con la ayuda de una máquina electrónica dependiendo de la calidad de la piel. 



Los refuerzos se pegan entre el forro y la pala, y en sitios concretos como la punta y la bóveda plantar. Es un trabajo que marca la diferencia entre un zapato de lujo y otro que no lo es. Lo artesanal y los cuidados especiales a la hora de elaborar el zapato tienen su coste pero también unos resultados en la resistencia y en la postura del zapato.



Recortado el logo con la doble C, se pega a mano sobre la pieza de piel, se le da la vuelta y se pespuntea de diferentes maneras adornando la punta del zapato.

La pala pasa también  por todas las etapas de pespunte, ensamblaje, dobladillos y encolado y tiene que adherirse de forma perfecta al milímetro.



Finalmente, se corta y limpia el forro, se coloca la plantilla interior con el logo y se anuda el lazo. Siendo cuidadas con un mimo extremo a la hora de  manos expertas poner las gotas de pegamento, quemar los hilitos sobrantes o encerar la piel.


A partir de aquí el sueño comienza y se convierten en un objeto de deseo sobre  un precioso papel de seda dentro de las cajas negras que llevan las siglas de la casa.

Una mujer con unos buenos zapatos nunca está fea”, decía Chanel. “Una mujer con unas bailarinas como estas queda bien en cualquier ocasión diurna”, digo yo.
Y es que el trabajo con mimo, el trabajo bien hecho, el trabajo elaborado da lugar a la perfección. Y las bailarinas bicolor valen esa perfección que nuestros pies agradecen. Y ya que estamos con citas sobre zapatos me quedo con esta de Bette Midler “Dadle a una mujer el calzado apropiado y conquistará el mundo”.

4 comentarios:

  1. Me encantan las bailarinas bicolor :) Te sigo el blog mola mucho. Me Sigues? Un saludo

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  2. Me encantan las bailarinas bicolor y tu blog mola. Te sigo si no te importa. Me sigues? Un saludo

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  3. Gracias Vir, me alegro de que me sigas y te guste el blog.Ahora te sigo yo también.un besito!vivan las bailarinas bicolor de Chanel!

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  4. Las quiero!!! Son tan bonitas!!
    Te invito a visitar mi blog.
    Un abrazo

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