miércoles, 24 de noviembre de 2010

Pon una cara conocida a tu firma y alcanzarás el olimpo de los Dioses

Los decenarios de Sara Carbonero, el bolso de Alexa Chung y ahora, las botas de Valverde del Camino en los pies de una futura princesa y quizá reina.
Los decenarios de Sara Carbonero

Bolso Alexa de Mulberry


No sé si es consciente Kate Middleton del revuelo que ha formado por utilizar una botas de Valverde del Camino (Huelva). Como suele ocurrir con estas cosas de la moda, hoy todo el mundo quiere unas botas de Herce-Valverde que es la marca valverdeña que suministra las botas a una empresa británica de la cual Kate protagonizó el catálogo. La buena idea ha sido el que viera la luz una foto de la prometida del principe Guillermo calzando estas botas.

Kate con sus botas valverdeñas


El vestido azul que lució Kate en su pedida de mano, y que costaba unos 500 euros, se ha agotado en todo Londres.Es un modelo de la diseñadora brasileña Daniella Issa Helayel, marca que Kate ya había vestido en otras ocasiones, seguramente la carrera de esta diseñadora subirá como la espuma tras esta aparición.

Vestido Issa de Kate Middleton


No hay mejor campaña de marketing que dejar una de tus prendas a una celebrity o, en este caso, a una futura princesa. Si es una celebrity que encima normalmente marca tendencias, el trabajo está casi hecho y si el diseño llama la atención ocurrirá lo siguiente:

1. Los foros arderan de enfervorecidos fashionistas en busca de repuestas.
2. Una vez se sabe de quién es el diseñador o la marca que lo firma sólo queda saber dónde comprarlo.
3. Una vez comprado (si es que no está agotado), queda el placer de decir a tus amigas: "Si, es como el que lleva Kate o Sienna"
4. La firma se forra y todos tan felices.

¿Si llevamos la muñeca llena de decenarios tendremos los ojos de Sara o si nos compramos las botas de Kate tendremos su glamour palaciego? No lo creo, pero ciertamente tendremos las botas de moda y en este caso, de calidad. Es el juego del deseo. Deseo ser como...y las empresas de moda lo saben. Y ojo, funciona. No hay nada malo en ello tampoco.

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